Una gestión de residuos ecológica

En 2014 se dio inicio a la operación de una nueva planta de trituración de residuos para la preparación de combustibles alternos que fueran utilizados en los hornos de Planta San Miguel, ubicada en Sanarate, El Progreso. Esta planta, que recibe por nombre “Iguana” por su forma y color, tiene una capacidad instalada de más de 36 000 toneladas anuales y es la única planta de este tipo en Guatemala. Además, cumple con los estándares de operación y seguridad de las mejores prácticas a nivel mundial.

¿En qué consiste el coprocesamiento?

El copresamiento consiste en utilizar residuos como fuente de energía alterna en procesos industriales que remplazan o disminuyen el uso de combustibles naturales no renovables como el carbón, petróleo o gas natural, entre otros.

Además ofrece una amplia gama de materiales que pueden ser ingresados a los hornos de cemento, sin que estos liberen residuos que afecten al medio ambiente o la calidad de los productos. Entre ellos se pueden incluir hules, plásticos, aceites, trapos contaminados, llantas, empaques, entre otros.

¿Cómo benefician estas prácticas?

Estas prácticas ecológicas son beneficiosas para Cementos Progreso ya que ayudan a su sostenibilidad mediante la optimización de recursos y disminución de la huella de carbono. No obstante, este beneficio alcanza a las comunidades.  En 2014 fueron retiradas del país alrededor de 4500 toneladas de llanta, lo que equivale a 208 000 llantas, las cuales ocuparían un área similar a 8 campos de fútbol.

Estas buenas prácticas han sido conocidas en otras partes del país, por lo que en 2015 la Mancomunidad de la Cuenca del Río Naranjo –Mancuerna- y la Municipalidad de San Marcos solicitaron apoyo para reducir el impacto generado por los residuos en ese municipio.

De esta cuenta se inició el proyecto colaborativo con estas entidades en donde se trasladan los residuos municipales clasificados que no pueden ser reciclados a Planta San Miguel para su debido coprocesamiento. Con este proyecto se evita que mensualmente 350 metros cúbicos de basura queden enterrados en dicha cabecera municipal y más de 45 000 habitantes del lugar se ven beneficiados.

Adicionalmente, con estos esfuerzos también se evita la propagación de enfermedades como la malaria, el dengue y la chikungunya.

Por: Comunicación